Muchos de los que me conocéis
personalmente, y que conocéis mi sentido del humor, me habréis oído
decir más de una vez que, puesto que los arquitectos son "dioses", a
mi se me podría considerar un "semidios". Lo que evidentemente por mi
parte no es más que una broma, también es evidente que algunos de
los llamados “arquitectos estrella” parecen creérselo de verdad.